Freitag, November 06, 2009

immer wieder Berlin



La primera vez que ví el muro fue en la televisión, mi padre veía las noticias y yo le pregunté que pasaba "el muro de Berlin ha caído" me dijó y yo pensé "¿por qué tanta celebración por una simple pared?". Yo tenía 9 años, ni idea que pasaba en el exterior, sabía que había dos alemanias y que después había sólo una, los mapas en el colegio cambiaron, el texto en los libros de historia también. Después, mucho después, vino Wim Wenders y su película Faraway, so close! (In weiter Ferne, so nah!), fue esa la primera vez que esa ciudad, la primera vez que supe cómo era Berlin, la primera vez que vi die Siegessäule, la primera vez que pensé "tengo que ir para allá", tengo que ver con mis propios ojos den Himmel über Berlin.
Fue así como comenzó mi obsesión, fue culpa de Cassiel y Raphaela, y después por Damiel, que en rigor, debió aparecer antes pero yo ví las películas al revés.
Septiembre del 2004 estuve ahí y me enamoré de la ciudad, lo cual fue ridículo porque en rigor no ví nada de Berlin, estuve sólo en los lugares turísticos, quizás una noche salí de ese círculo, pero en general sólo me di vueltas por Mitte. Dos semanas y sólo recuerdo la sensación de estar ahí, de poder ver la estatua con ese ángel dorado, que en realidad es una mujer, la columna de la victoria, die Siegessäule. En todo ese viaje no me sentí tan bien como esas semanas allí, sin entender nada, sin recordar nada, el idioma era tan ajeno que no lograba retener ninguna palabra, calles o nombres, caminé por lugares sin definir durante dos semanas. Por esos recuerdos volví, el 2006 decidí que quería vivir ahí, que quería vivir en Berlin y volví a Mitte, totalmente cuica, pero esta vez me moví, conocí la verdadera ciudad. Fueron seis meses donde, objetivamente, no hice NADA y que sin embargo fueron los mejores y peores meses de mi vida. Lo positivo no es necesario de aclarar, lo negativo fue que no aprendí alemán y la frustración que me generó el no poder comunicarme fue muy grande.
Ahora vivo en Alemania, creo que es la primera vez que digo "vivir" y no "estar". Hace más de un año que vivo acá, lamentablemente lejos de la amada ciudad. El fin de semana pasado estuve allá. Curiosamente aun no conozco el verano en Berlin, siempre pasa algo que me impide ir en ese periodo del año, ¿será culpa de las películas? ¿será que definieron para siempre esa ciudad en blanco y negro, con ese aire helado que entra en el cuerpo sin pedir permiso? De todos modos, sólo puedo decir que el otoño ahí es magnífico, los colores sobre los edificios, los tonos de los árboles y las hojas en las calles, amo estar allá, espero que siga siendo como es, que no se convierta en una ciudad más, no quiero que la limpien, no quiero que la restauren por completo, me gustan sus calles, sus agujeros, su metro, su gente, su mezcla, su arte, me gusta porque todo tiene vida allí. Me gusta ver las heridas, presenciar el hecho de que algo paso ahí. Y es que la perfección no existe, la perfección es inerte, quienquiera que la busque se dará cuenta que es sólo un rincón blanco, muerto, no negro sino blanco. Berlin es lo opuesto a la perfección y ahí radica su encanto, de ahí salen sus colores, porque la ciudad está completamente manchada, por la historia, por la gente, por sus imágenes, su significado. Berlin, du bist so wunderbar! La mejor ciudad donde se puede estar.

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